2. Pensamientos de nuestra réplica. Herramientas. 43. Las frases hechas. 3. “Somos hermanos”

hermanos
(Imagen procedente de Internet. Agradecemos nos permitan publicarla, pero si hacerlo vulnera algún derecho, rogamos nos avisen para poder subsanarlo.)

O “¡hermanito!”

¿De verdad has reflexionado sobre lo que significa que a alguien le llames hermano?

Procura huir de razonamientos intelectuales.

  • Sí, procura olvidar aquello de que “somos hijos del mismo Padre”, de que “somos seres humanos”, de que al fin y al cabo, “todos somos iguales”, “creados por el mismo Dios”, etc.
  • En cambio, intenta experimentar esta idea, vivenciarla.
  • Siente que algo te ata a tu hermano, a la persona que consideras tu hermano.
  • Siente que no puedes hacerle daño, pues si fuera así, lo sentirías como si fuera a ti mismo.
  • Fíjate en que ambos vivís lo mismo, inquietudes, sentimientos, emociones, dificultades. Quizás nunca iguales, pero eso mismo, inquietudes, sentimientos, emociones, dificultades. Exactamente lo mismo
  • Date cuenta que no puedes rechazarlo, que si lo haces, rechazas algo de ti.
  • Fíjate en que también él puede reír como tú, llorar como tú, preocuparse como tú.
  • Siente el latir de su corazón cuando te acercas a él. Siente que si él es desgraciado y tú no, debes ayudarle a que lo sea menos, que has de intentar alegrarle la vida…
  • Descubre que aunque no estéis de acuerdo y que quizás algo os separa, que incluso estáis molestos uno con el otro, en realidad no podéis separaros.
  • Siente su tristeza por no poder acercaros el uno al otro. La misma que tú sientes y te gustaría cambiar por abrazos, por un trabajo conjunto, por un compartir, por una diversión común en plena complicidad, la que proporciona la confianza del uno en el otro.
  • E imagínate lo mucho que podríais hacer juntos.
  • Siente que harías lo que fuera para estar con él, con buena vibración, a gusto, en plena camaradería. Y esto sería tolerárselo todo… sólo porque es tu hermano.
  • Anhela el bienestar de sentiros bien, de amaros…

Taller individual: ¿tienes hermanos? Si los tienes, aunque sólo sea uno, acércate a él y, sin decirle nada, experimenta todo eso. Si no tienes hermanos, te tienes a ti mismo, créate un doble etérico, es decir, una imagen del hermano que siempre anhelaste, y ámalo.

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