1. Reflexiones. 10. Cómo avanzar: Autoeducación 7. El trabajo interior


pegatinas
(Imagen procedente de Internet. Agradecemos nos permitan publicarla, pero si hacerlo vulnera algún derecho, rogamos nos avisen para poder subsanarlo.)

Usemos las pegatinas

Está claro que para seguir adelante en este camino, además, obligatorio, hemos de realizar un esfuerzo. Nada se da gratuitamente.

Y está claro que hemos de sobrepasar el punto de estabilidad para verdaderamente movernos y avanzar.  Y también está claro que la dificultad para este avance depende de si vamos directo al objetivo o preferimos andar los pasos haciendo “eses”. La distancia desde el punto de partida hasta la meta es fija y si preferimos hacer “eses”, sólo estamos demorando la llegada. Otros más listos pensarán en atajos y estarán en lo cierto. Y se aplicaran en sacrificios, en ayudas humanitarias, en dedicación, en enfermedades que les sirvan de espejo a otros, y un largo etcétera para, así, ganar puntos.

Permitidme ofreceros uno de los muchos ejercicios que podemos elegir para este avance partiendo desde nuestra posición actual, aquí, ante el ordenador:

Si somos muy olvidadizos, como dicen los Hermanos, utilicemos recordatorios. Usémoslos hasta que lo que queremos recordar quede grabado en nuestra mente, que es nuestro anhelo de avanzar a través de las prácticas que cada cual irá eligiendo sobre la marcha.

Hemos iniciado esta serie dándonos cuenta que aunque sabemos de elementos en nuestra psicología que deberíamos cambiar, lo cierto es que no lo logramos precisamente debido a nuestra dispersión mental y a que olvidamos nuestros propósitos con mucha facilidad.

Los papelitos de colores son muy efectivos, lo decimos por experiencia propia.

Se trata de anotar en un papelito afirmaciones (evitar frases negativas) como “yo soy cada vez más respetuoso”, “me identifico con mi hermano”, etc. Y escribir “yo me tranquilizo y comprendo cada vez más a mi hermano” en lugar de “yo soy cada vez menos violento”…

Y llenar las paredes de la casa de ellos, aunque estén repetidos (mejor adoptar diferentes formas de la misma idea, si se quiere). Pegarlos en la puerta de la nevera, del baño, de la habitación, el techo de encima de la cama, etc.

El resto de la estrategia es de tu incumbencia. Pide ayuda a tu réplica, a tus guías, etc.

Si eres capaz de mantener esta práctica durante el tiempo necesario para corregir lo que creas que hay que corregir, te ganaste el avance. Si no es así, después no te quejes.

  • Es fácil pensar que una práctica tan simple como esa produzca efectos tan notables.
  • La posible consecuencia es no creer en ella y abandonar el trabajo a los tres meses.
  • Y, claro, argumentar con ello que en estos tres meses no experimentaste ningún cambio.
  • Y la entropía habrá ganado la partida.

 

Taller individual: ¿Te conoces suficientemente a ti mismo como para considerarte ya evaluado en qué grado de estímulo necesitas para moverte de tu aparente estado de equilibrio?

 

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