2. Pensamientos recibidos. El mundo superior. 2. La unidad, tercera serie. 40. La unidad interior (I).

Es reflejo de la unidad exterior y viceversa.

Según lo dicho en los posts anteriores, no somos individualidades separadas sino una Unidad que lo abarca todo. Lo que hay en nuestro exterior es un reflejo de nuestro interior. Así, si vemos caos, guerra, maldad, etc. fuera de nosotros, es que estos están también dentro de nosotros, aunque no los queramos llamar así.

Como, corolario, no habrá unidad fuera de nosotros si en nosotros no existe unidad. Si estamos divididos por el ego, fuera, también lo estaremos.

Porque nuestra personalidad está constituida por el diálogo entre varias sub personalidades que habitan en nuestro interior. No hace falta prestar mucha atención para “escuchar” sus voces. Es un diálogo a veces difícil si estas sub personalidades están contrapuestas una con otra. Son aquellas dudas a las que todos nos vemos sometidos muchas veces en nuestra vida. Y nos decimos…, sí, pero no…, no pero sí. Y solemos simpatizar con una de ellas pero no con su contrapuesta, que no aceptamos como nuestra.

En cambio, si sus voces son armónicas, estaremos en equilibrio interior y veremos equilibrio en el exterior. Lo cual puede ser infrecuente, pues el desequilibrio es el estímulo para el avance psicológico. Y como todos necesitamos avanzar, el Universo procura desequilibrarnos, para que busquemos nuevamente el equilibrio y continuemos avanzando.

Y lo que resulta frecuente es que caigamos en la trampa de olvidar la realidad interior que estamos viviendo, tan “vívida” como vemos la exterior. Nos resulta increíble que se nos diga que esta persona cuyo comportamiento tanto rechazamos, forma parte de nosotros mismos. Decimos “¿yo soy como ese?… ¡vamos anda…!”. Y nos aferramos a la sub personalidad que sí aceptamos en nosotros como única. 

La realidad es que ella encarna una de nuestras sub personalidades que no reconocemos en nosotros y la proyectamos en alguien de nuestro exterior.

  • Lo que ocurrió sencillamente es que esta persona se presentó ante ti por la ley de atracción: “lo igual atrae lo igual”. Y no es que dicha persona no sea real, sino que el comportamiento que crees ver en ella te señala lo que te debe importar, tu realidad. Reflexiona profundamente.
  • El debate entre tú y tu interlocutor exterior es necesario para que se pongan de manifiesto las discrepancias entre tus sub personalidades interiores y tomar acciones.

Taller individual: Como ejercicio, te invitamos a pararte para reflexionar qué te sugieren las actuaciones que ves en tu entorno, con respecto a ti.

Nota: La imagen procede de Internet. Agradecemos nos permitan publicarla, pero si hacerlo vulnera algún derecho, rogamos nos avisen para subsanarlo.
 

 

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